domingo, 11 de noviembre de 2012

desde la ventana


Desde mi ventana, originally uploaded by dibufoto.

el último lugar que elegimos para vivir trae incorporada esta imagen. Es inamovible, pero se adapta a las circunstancias: al llegar era verano y por las tardes el sol brillaba sobre los techos para al final del día llenar el cielo de verdaderos incendios; cuando la tristeza del invierno saludaba al amanecer, el paisaje de la imagen se llenaba de nubes grises y oscurecía la jornada.

La imagen es el recuerdo del despertar de un día de junio, una de esas escasas y nítidas mañanas, cuando la lluvia limpió el cielo y era posible mirar, sin smog, muy lejos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

vidas que te cambian la vida


así se planta la semilla, originally uploaded by dibufoto.
Carmen Julia, mujer de manglar, recolectora de concha


para el sol un sombrero, originally uploaded by dibufoto.


serena alegría, originally uploaded by dibufoto.

Tres días bastaron, tres días de conocer desde sus propias voces, voces de mujeres del manglar, las historias de sus vidas, sus historias cotidianas, esas que empiezan cuando la densa noche aun no sabe que será día, a las cuatro, hora en que se cruzan las aves de trasnoche con los pájaros madrugadores.

Tres días de compartir soledades de mujeres que se adentran en canoa en lo profundo del manglar, junto a otras mujeres que también van con hijos para pescar, recolectar conchas, sacar cangrejos, asegurar el sustento familiar.

Tres jornadas de escuchar la crudeza de sus vidas con los dolores que causaron los machetazos en el cuerpo, asestados por el que decía llamarse compañero, frente a la fuerza de la resiliencia para surcar de nuevo los manglares, organizar a otra mujeres que, si bien no estuvieron a punto de morir con el machete, corren el riesgo de morir de hambre cuando las camaroneras destruyen su hábitat, aniquilan el ecosistema manglar.

Fueron tres jornadas de aprendizaje, de mirar con respeto profundo sus manos de mar, sus rostros llenos de vida de costa, de escuchar sí era válido que los hijos sigan el camino del manglar o el de otro oficio (o ambas cosas) e incluso, una profesión. De sentir esa fuerza interior guardada en cuerpos menudos y de aspecto frágil,en su mayoría, en este espacio de conocimiento e intercambio en el que hacían un alto en la recolección de la concha.

Han transcurrido ya más de tres años que caminé, junto a ellas, sobre el terreno pantanoso en el que nos enseñaron como reforestar el manglar, mientras introducíamos en esa tierra que se hundía la pequeña estaca-semilla de mangle.

Entonces, la narración iba a ser larga, cargada de detalles, pero las tres noches con las mujeres de manglar fueron algo más que un insignificante escrito de blog que nunca llegó, porque se convirtió en profundas reflexiones y decisiones nacidas en el límite entre el antes y el después de toda una vida, vida que parecía condenada a quedarse en el país de los afectos fríos, casuales hasta con los amigos de años, tan lejanos de la calidez de la risa del centro de la tierra, rísa, que al fin y al cabo, no es sólo risa de mujer de manglar, sino risa de mujeres, niños y hombres de serranías, de páramos, de selva, que estuvieron siempre en esas tierras, risas que resuenan en ciudades andinas mestizas cargadas de sincretismos y también de historias negadas, de raíces sefardíes acalladas y de lenguas que, por su vitalidad, han sabido convivir con el idioma traído de España.

Las decisiones nacidas entonces están en marcha y el que hay que partir de cero es una certeza. La noción de lo que vendrá, de un nuevo comienzo, es un esbozo que se circunscribe a las paredes de un lugar aún vacío que espera llamarse casa. El qué hacer es lo más incierto cuando se sabe que el trabajo es escaso. Los plazos se acortan y ahora suman sólo múltiplos de tres días.

El corazón está ya en otro lugar y aunque a ratos acechan los temores, el plan sigue fiel a ese después que partió con las risas de las mujeres del manglar.


Mangle (Rhizophora mangle) es un arbusto tropical que crece en el agua salina. Al bosque de mangles se le llama manglar, y se constituye en sí mismo en un ecosistema, el ecosistema manglar

sábado, 28 de julio de 2012

pertenencia

nunca nos vamos del todo. Nos ausentamos y al mismo tiempo permanecemos. Y eso que al comienzo parece un "para siempre", en el camino se torna un "mientras tanto" del que no nos damos cuenta hasta que las evidencias de algo, cualquier cosa, nos hacen sentido desde lo más profundo, desde esos códigos que nos permiten entenderlo todo sin pensar ni razonar y que simplemente están, por más que a ellos les hayamos sumado otros, porque son la raíz de lo que somos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

la placita


tan sencillo como que, de pronto, detrás de una esquina se te aparece esa placita, que apenas si la recordabas, y te encantas y te quedas en ella... y ella en tí.

lunes, 23 de abril de 2012

palabra

el tiempo que pasa alocado, y todo arrasa, también se lleva con él la palabra; algunas veces en el momento justo en el que llega, otras cuando todavía no se pronuncia. En ocasiones queda grabada al reverso de algún papel, cualquier papel, aunque también busca las pequeñas hojas de esa libreta que viaja a casi todos los lugares, donde queda retenida, presa de otras páginas, otras palabras, números y hasta garabatos.

Sin embargo, son muchas las veces que se queda en el pensamiento, efímera, apurada como el tiempo, y se va presa del primer suspiro o se escapa fugaz con alguna idea...

domingo, 1 de enero de 2012

2012


Un 2012 en el que muchas mas manos se levanten y se unan en la construcción del futuro.