jueves, 8 de agosto de 2019

Impresión, sol naciente

De esta pintura había una reproducción en la casa de mis abuelos, la veía casi a diario, si no todos los días y me quedaba absorta, pegada a esa proyección de la luz en el agua. Con ella aprendí sobre Monet,cuando bien chica, y aprendí sobre el impresionismo y aluciné con lo que hicieron sus representantes...aún lo hago y divago sobre la habilidad para captar la luz y las formas en un determinado instante, en ese, no en otro.

Sin siquiera comparar, pero jugar con una cámara en algo se aproxima y se parece, sólo que no tiene lo perenne de la tela, el rastro del pincel, la espátula y el olor a pintura (amo el del óleo, aún no me convence el acrílico) y la capacidad de transmitir sensaciones del momento (debería volver a sentirlos, tocarlos, reconciliarme con el regalarles tiempo a esos materiales....)

domingo, 14 de julio de 2019

Y entonces



Y entonces recuerdas que no existes...

martes, 29 de abril de 2014

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tras un muro


Untitled, originally uploaded by dibufoto.


Según me han contado mi madre, en esta casa a la que le erosionó la vida, vivía un cura muy pobre que dibujaba mapas, mi abuelo ingeniero lo conocía. Eso hace más de sesenta años.

Está tras un muro, más atrás de otra casa.

Algunas veces, la única vieja pared visible desde la azotea se ilumina con esa tonalidad especial de algunas tardes.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Paisaje a cuadros

El paisaje de montañas con superficie a cuadros es uno de los tantos que hacen diverso a este país. Algunos más áridos, otros extremadamente frondosos y verdes, cumbres nevadas y un mar de playas tibias y extensas que forman un conjunto hermoso, pero sobretodo armónico.

Le habita gente que le otorga identidad desde la diversidad cultural. También le habita la diferencia, y en este más bien corto andar entre la gente de mi país, los paisajes me resultan algo ajenos y dispares.

En la multiplicidad de entornos algo que me llega y no termina de hacerme sentido es que ya no se conversa, se ha perdido esa característica que hacía que las diferencias se encontraran y que permitía, aun entre las posiciones más distantes, un acuerdo tácito de convivencia y de tolerancia que le otorgaba espacio a la armonía.

Ahora pareciera que los códigos han cambiado (o confundido):  por un lado la intolerancia oficial que se manifiesta desde una especie de permanente enojo que cierra las puertas del diálogo frente a los intentos por lograr una expresión abierta, sin tapujos pero a la vez observante del respeto hacia el otro.

Se escuchan coros discordantes que no se encuentran, de los que reclaman por ser partícipes de la construcción de país desde espacios rechazados por el poder, los que mediante la reflexión y la comprensión de lo que sucede, que buscan expresarse sin encontrar espacios. La capacidad de diálogo se ha diluido por el control oficial y se ha instalado una cierta incapacidad para conciliar posiciones en torno a una idea común en la que prime la convivencia democrática.

El paisaje a cuadros también se pierde, al igual que el paisaje que entreteje el pensamiento diverso, por la falta de incentivos.

La diversidad de ideas en nuestro país frente a un poder autócrata que busca que se uniforme todo y que no permite que confluyan todas las formas de pensamiento,

Los paisajes a este paso perderán su característica. La diversidad está rota y de no haber cambios, es difícil que pueda recomponerse...


miércoles, 20 de noviembre de 2013

domingo, 4 de agosto de 2013

el Santiago que no se ve


El Santiago que no se ve, originally uploaded by dibufoto.
a lo mejor ya no está, quizás ya nadie corre esa cortina. Tal vez la persiana que se sostiene en la nada se cayó. A lo mejor alguna inmobiliaria se encargó de borrar esa huella que recuerda que el tercer mundo aun cohabita en el Santiago que los hijos de la modernidad quieren olvidar. Quizás...

miércoles, 24 de julio de 2013

Desapego


Disfrutar el hoy y el aquí con lo positivo, buscando también lo positivo a las dificultades.

No vivir en función del pasado ni de lo que no podemos conocer aún.

No vivir en función del cariño que puedan dar los otros, lo que importa es quererles y demostrarles cariño con simples detalles.

Dejar pasar la molestia de los otros, enojos, ironías e incluso agresiones. Que no lleguen, no trapeasen, excepto el sentimiento de compasión por los que sin darse cuenta se amargan su vivir cotidiano y arruinan su salud.

Hacer las cosas por la única satisfacción de hacerlas y no por cumplir o halagar a los demás.

No esperar nada de los demás. Enriquece más bastarse a sí mismo.

viernes, 3 de mayo de 2013

Hallando espacios



Hace un momento leí algo relacionado con leyes espirituales que se observan en la India: como las personas, las cosas, lo que nos sucede,llegan en el momento justo, son quienes deben ser y ocurren cuando tienen que ser. En otros momentos y circunstancias habría desechado ese planteamiento, pero ocurre que últimamente las cosas que hago encajan como piezas de rompecabezas, aunque no sean grandes cosas, pero son justamente aquellas que comienzan a darle sentido al estar en esta ciudad.

A ningún momento me detuve a pensar en como iba a hacer para encontrar espacios que se conjuguen con mis intereses personales, más allá de los que parecían obvios y que, sin embargo, no están. Esa ausencia me da la tranquilidad de saber que hasta el momento no hay nada forzado ni tampoco responde a algún "por cumplir" por parte de nadie.

Siento que empiezo a formar parte, sin proponérmelo explícitamente, de un tejido en el que cada hebra se une a la otra al momento en que se entrecruzan en armonía; y, percibo también, que nunca deje de ser hilo de este inmenso tejido ecuatorial, por más que por tantos años, aun sabiendo que era una hebra diferente intentaba ser una más del montón de hebras de otra urdimbre, que por las circunstancias creí que podía ser propia, pero que nunca fue mía.

A lo mejor ese es el sentido del que "ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado".


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lunes, 1 de abril de 2013

Quito (el regreso)





hace un par de semanas que recorro las calles de Quito, o mejor dicho,  que, literalmente, las camino.

Los plazos se cumplieron luego de que, paso a paso, fui armando el regreso. Fueron treinta y dos años de andar esa tierra chilena que me acogió, diez más que los que viví en Quito, allá donde nacieron mis dos soles y donde aprendieron a volar solas. Donde la vida me dejó tejer afectos, cariños y amores de esos que no mueren en el tiempo ni con las distancias porque se forjaron fuertes, con lazos indestructibles.

Ahora camino en  mi ciudad y pienso en ella, en sus problemas y en su gente. Me sorprendo por la amabilidad de la gente y ese incansable saludo con el que en todas partes alguien recibe "como está, como ha pasado" que brota con una sonrisa sin siquiera conocerse y que inaugura el intercambio de palabras para dejar ese sabor cálido de gente aun preocupada por el otro.

Me dejo llevar por el sonido de esa lluvia que unos días parece traída por el otoño y que se acompaña del coro de sapos de los jardines contiguos, para, a la mañana siguiente, dar paso a un sol radiante cual primavera.

Empezar de cero, sonaba tan distante y ahora es real, pero ese empezar viene con códigos propios, con códigos adquiridos y otros más por sumar y ese es el desafío. Los afectos del sur del mundo me acompañan, los cariños dan fuerza y mis soles, una al sur y otra al norte de la mitad del mundo son la fuerza que está presente en cada espacio, en cada flor, en cada paso nuevo en esta ciudad...

lunes, 11 de marzo de 2013

la imagen de la ventana no está más

en este proceso de cambio la imagen anterior, la de la ventana, no está más. Quedó en el pasado y en menos de un mes le siguieron cinco imágenes de otras ventanas, pero ninguna como esa ni con el sentido que tuvo. La vida sigue y vienen cosas nuevas...

domingo, 11 de noviembre de 2012

desde la ventana


Desde mi ventana, originally uploaded by dibufoto.

el último lugar que elegimos para vivir trae incorporada esta imagen. Es inamovible, pero se adapta a las circunstancias: al llegar era verano y por las tardes el sol brillaba sobre los techos para al final del día llenar el cielo de verdaderos incendios; cuando la tristeza del invierno saludaba al amanecer, el paisaje de la imagen se llenaba de nubes grises y oscurecía la jornada.

La imagen es el recuerdo del despertar de un día de junio, una de esas escasas y nítidas mañanas, cuando la lluvia limpió el cielo y era posible mirar, sin smog, muy lejos.

sábado, 3 de noviembre de 2012

vidas que te cambian la vida


así se planta la semilla, originally uploaded by dibufoto.
Carmen Julia, mujer de manglar, recolectora de concha


para el sol un sombrero, originally uploaded by dibufoto.


serena alegría, originally uploaded by dibufoto.

Tres días bastaron, tres días de conocer desde sus propias voces, voces de mujeres del manglar, las historias de sus vidas, sus historias cotidianas, esas que empiezan cuando la densa noche aun no sabe que será día, a las cuatro, hora en que se cruzan las aves de trasnoche con los pájaros madrugadores.

Tres días de compartir soledades de mujeres que se adentran en canoa en lo profundo del manglar, junto a otras mujeres que también van con hijos para pescar, recolectar conchas, sacar cangrejos, asegurar el sustento familiar.

Tres jornadas de escuchar la crudeza de sus vidas con los dolores que causaron los machetazos en el cuerpo, asestados por el que decía llamarse compañero, frente a la fuerza de la resiliencia para surcar de nuevo los manglares, organizar a otra mujeres que, si bien no estuvieron a punto de morir con el machete, corren el riesgo de morir de hambre cuando las camaroneras destruyen su hábitat, aniquilan el ecosistema manglar.

Fueron tres jornadas de aprendizaje, de mirar con respeto profundo sus manos de mar, sus rostros llenos de vida de costa, de escuchar sí era válido que los hijos sigan el camino del manglar o el de otro oficio (o ambas cosas) e incluso, una profesión. De sentir esa fuerza interior guardada en cuerpos menudos y de aspecto frágil,en su mayoría, en este espacio de conocimiento e intercambio en el que hacían un alto en la recolección de la concha.

Han transcurrido ya más de tres años que caminé, junto a ellas, sobre el terreno pantanoso en el que nos enseñaron como reforestar el manglar, mientras introducíamos en esa tierra que se hundía la pequeña estaca-semilla de mangle.

Entonces, la narración iba a ser larga, cargada de detalles, pero las tres noches con las mujeres de manglar fueron algo más que un insignificante escrito de blog que nunca llegó, porque se convirtió en profundas reflexiones y decisiones nacidas en el límite entre el antes y el después de toda una vida, vida que parecía condenada a quedarse en el país de los afectos fríos, casuales hasta con los amigos de años, tan lejanos de la calidez de la risa del centro de la tierra, rísa, que al fin y al cabo, no es sólo risa de mujer de manglar, sino risa de mujeres, niños y hombres de serranías, de páramos, de selva, que estuvieron siempre en esas tierras, risas que resuenan en ciudades andinas mestizas cargadas de sincretismos y también de historias negadas, de raíces sefardíes acalladas y de lenguas que, por su vitalidad, han sabido convivir con el idioma traído de España.

Las decisiones nacidas entonces están en marcha y el que hay que partir de cero es una certeza. La noción de lo que vendrá, de un nuevo comienzo, es un esbozo que se circunscribe a las paredes de un lugar aún vacío que espera llamarse casa. El qué hacer es lo más incierto cuando se sabe que el trabajo es escaso. Los plazos se acortan y ahora suman sólo múltiplos de tres días.

El corazón está ya en otro lugar y aunque a ratos acechan los temores, el plan sigue fiel a ese después que partió con las risas de las mujeres del manglar.


Mangle (Rhizophora mangle) es un arbusto tropical que crece en el agua salina. Al bosque de mangles se le llama manglar, y se constituye en sí mismo en un ecosistema, el ecosistema manglar

sábado, 28 de julio de 2012

pertenencia

nunca nos vamos del todo. Nos ausentamos y al mismo tiempo permanecemos. Y eso que al comienzo parece un "para siempre", en el camino se torna un "mientras tanto" del que no nos damos cuenta hasta que las evidencias de algo, cualquier cosa, nos hacen sentido desde lo más profundo, desde esos códigos que nos permiten entenderlo todo sin pensar ni razonar y que simplemente están, por más que a ellos les hayamos sumado otros, porque son la raíz de lo que somos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

la placita


tan sencillo como que, de pronto, detrás de una esquina se te aparece esa placita, que apenas si la recordabas, y te encantas y te quedas en ella... y ella en tí.

lunes, 23 de abril de 2012

palabra

el tiempo que pasa alocado, y todo arrasa, también se lleva con él la palabra; algunas veces en el momento justo en el que llega, otras cuando todavía no se pronuncia. En ocasiones queda grabada al reverso de algún papel, cualquier papel, aunque también busca las pequeñas hojas de esa libreta que viaja a casi todos los lugares, donde queda retenida, presa de otras páginas, otras palabras, números y hasta garabatos.

Sin embargo, son muchas las veces que se queda en el pensamiento, efímera, apurada como el tiempo, y se va presa del primer suspiro o se escapa fugaz con alguna idea...

domingo, 1 de enero de 2012

2012


Un 2012 en el que muchas mas manos se levanten y se unan en la construcción del futuro.

domingo, 11 de diciembre de 2011

el día que murió el tirano

de la muerte del tirano sólo recuerda el ruido de la calle, gritos de festejo y de lamento, que a lo lejos traía la brisa de esa tarde de verano.

Pero lo que no olvida, ni su piel tampoco, es que junto a él en ese mismo instante, eran uno en la fiesta de los cuerpos y que entre ellos reinaba el amor.

Es el mejor recuerdo, y quién sabe si el mas feliz, que se puede tener, de la muerte de un dictador.

viernes, 9 de septiembre de 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

cuando la gente sale a la calle








el derecho a la educación, en un país en el que la educación universitaria pública se debe pagar, ¿dónde quedó?

(7 de agosto del 2011)

lunes, 27 de junio de 2011

pausa


Cotopaxi, originally uploaded by francisca de la torre (dibufoto).

pausa

martes, 21 de junio de 2011

abierta al cielo


se puede andar por la vida como casa abierta al cielo, sin techo y al descubierto. Y puede, el sol, traspasar el ser sin tropiezo ni paredes; como también la lluvia puede bañar el alma sin tener canaletas ni tejas en el medio. Así también, pueden las ideas, ir y venir y encontrarse con ese pensamiento que quedó en otras casas que si tenían techo porque fueron las de siempre, las del comienzo.

Y porque no hay techo que frene se puede ser ave, levantar vuelo y llegar lejos, talvez al sitio donde fue el inicio de todo, desde donde partió ese largo viaje que depara regreso.

Porque si ya una vez te fuiste puedes decir, con alguna noción del hecho, que ser migrante es no quedarse estático y, aunque es incierto, también es saber abrirse al futuro, porque una vez que emigras adquieres las herramientas para ser migrante de nuevo.

domingo, 19 de junio de 2011

cuando el cielo llora





a veces, cuando el cielo llora por amores lejanos, los árboles lo imitan y derraman hojas...

lunes, 13 de junio de 2011

jueves, 2 de junio de 2011

hilo de voz

desde sus magulladas ansias por seguir sus manos aprietan temblorosas y un hilo de voz se desprende para hablarle. Apenas el hilo se pierde en el silencio un sonoro tono galante, que desconoce y suena ajeno, rompe el tiempo al punto que se estremece temeroso; ya no recuerda esa voz, ni siquiera recuerda que es posible que alguien pueda emitir esos sonidos. Ella por un segundo esboza una sonrisa, la voz le recuerda la vida. Reacciona y apenas responde el saludo, parece ajena, extraña mientras el ruido circundante le traga. Que mañana te llamo, dice él. Que si no te respondo no insistas, agrega ella. Su mano temblorosa deja el auricular y las ansias, aun más magulladas, empequeñecen su alma y lo arropan hasta que desaparece…

viernes, 27 de mayo de 2011

de plazas y calles

cuando la gente sale es porque la pobreza, la angustia, la rabia y la impotencia ya no le caben y necesitan una ciudad, una plaza, una calle.

En respuesta a los que confunden aseo de plazas con represión están los que creen que las plazas son símbolos de liberación. El derecho a ocupar la ciudad, las calles, las plazas se queda en el papel cuando sus habitantes salen y quienes gobiernan les reprimen...a lo mejor siempre han sido solo palabras sobre el papel...

¿quién sabe?

sábado, 21 de mayo de 2011

tiempos

en fin...tiempo de hasta luegos, de empezar a caminar las decisiones. Tiempo de, sin querer, volver a las distancias para esperar el tiempo...

martes, 26 de abril de 2011

ciudad profunda

Quito, respiro tu aire, te camino, aunque talvez no tanto como otras veces y a lo mejor porque recién te visito.

Y en ese aire me llega un suspiro leve, casi imperceptible de deseo de no ser visitante sino habitante y trato de retenerlo con cuidado porque ese, suspiro o aire, contiene palabras mas grandes, de esas que corren el riesgo de ser palabras mayores y, entonces, también suspiro...

Quito, me apresto a caminarte para ver si en el recorrer tus calles me llegan mas suspiros, aires, quizás vientos. Descuida, los recogeré con cuidado y las palabras que traigan las guardaré sin deletrearlas y esperaré a ver que sucede con ellas, que mensajes encierran, que significados de ciudad profunda traen.

miércoles, 23 de marzo de 2011

como frutos secos


el corazón se aprieta en el recuerdo de sueños que el deseo de olvido quiere hacerlos lejanos, y que parece ser, recién volaron con el verano

domingo, 6 de marzo de 2011

día de mar




se adentran los sueños más allá del mar y aunque no siempre vuelven cargados de buenas nuevas ni de hallazgos bellos, día a día terminan amontonados sobre la arena a la espera de nuevos-otros sueños...

domingo, 6 de febrero de 2011

al final del camino...

Si te tiendo mi mano, después de lo que hemos hecho juntos, y te niegas a apoyarte en ella, no me pidas luego que la extienda cuando piensas que lo sucedido puede ser complicado o un exceso.

Y si comienzas a desistir de lo que desde tu vital impulso buscaste, entonces no dudo y vuelvo a mi comienzo. Pero recuerda que no te seguí al primer momento y te di mis razones, esas que a ratos pareciera que se durmieron, y las reitero aunque parezca que con debilidad las sostengo, no porque no las sepas; no, es solo que sé bien que era posible el retroceso, la introspección que reflejas en el ceño, la seriedad de mirada tras los cristales que hasta ayer no estuvieron, cual herramienta útil para marcar el paso y la distancia que imprimes en el gesto, porque ahora vuelves a tu comienzo.

Si te tiendo mi mano, al final del camino que ni siquiera iniciamos, y te niegas a extenderla o frunces el ceño, suspiras o haces algún extraño gesto, no te preocupes que te entiendo, porque se bien que es fácil jugar cuando se cree que la frialdad del deseo no conlleva sentimiento; pero también sé que solo aquellos que se entregan y que se atreven a hacer las cosas sin miedo, son los únicos capaces de saber que de verdad vivieron.

lunes, 24 de enero de 2011

jueves, 20 de enero de 2011

exilio de silencio

es circular la vida, dicen. Que energías vienen y van, cuentan.

La existencia, en ese va y ven, se desliza y no quiere dar pasos ni hacer ruido. Procura no despertar al tiempo. No quiere que voces antiguas vuelvan, y no porque el reloj al dar marcha atrás corra el riesgo que las manecillas declaren locura temporal; no, es solo que quiere evitar perder la paz que ha ganado si se aventura, en lo que sabe bien, es el mismo camino ya andado.

Es por eso, y por las dudas, que cuando, con un extraño presentimiento el pasado se acerca, se exilia, con cautela, en el fondo mismo del silencio.

lunes, 10 de enero de 2011

"la autora" ya no está: se fue al mundo del revés para observarnos desde arriba de un jacarandá

"apaguense las nuevas luces del viejo Varieté...por la atención les damos gracias, que cierren el telón, que bajen luz de escena, aquí hay alma en pena. Hasta la próxima función"
(María Elena Walsh - febrero 1, 1930-enero 10, 2011-)


Mis niñas,

¿recuerdan todas las veces que imaginamos a la reina batata sentada en su trono de lata y las que le dibujaron a la mona Jacinta que se ha puesto una cinta porque quiere ser reina? ¿ o cuántas veces fuimos juntas a París para verle a Manuelita ya sin arrugas o viajamos en cuatrimotor vistiendo el mameluco de Osías?

¿Recuerdan las veces que nos reímos cuando la gaviota pescó al salchicha como un camarón? Y tu, mi niña, repetías que el que se vaya a la playa desconfíe de un viaje en avión para después jugar a buscar a la manteca tras de una tostada a la hora de tomar el te en tetera de porcelana cuidando que la nariz no se te caiga adentro de la taza?

Y "yo no sé por qué", pero ella tenía esa magia de hacer que se la oiga sin importar que ya no tenías añoymedio, o tres; o que ya llegabas a los diez cuando tu hermana ya había cumplido las quince. Y que, incluso más de una vez cantamos a coro, en Quito, junto a tus abuelos "había una vez un brujito en Bulubú", en honor al abuelo-doctor que manejaba al ritmo de esa canción.

Y así como ambas crecieron con las canciones de ella, yo crecí con ustedes al ritmo del mono liso, con coraje y con valor, ese que ambas me infundían y me infunden, haciendo caso omiso a ese "tenemos miedo de andar a tientas" y mutuamente diciéndonos "Animo nos daremos a cada paso, animo compartiendo la sed y el vaso" con la energía que tenía la naranja que iba de la sala al comedor diciendo "no me tires con cuchillo, tírame con tenedor" como en el reino del revés donde los gatos dicen yes... "vamos a ver como es" que crecimos las tres y todavía hay momentos en que nos encontramos en ese tiempo en que un año dura un mes.

Y hoy vengo a contarles con tristeza que ella ya no está, por lo menos en su país, el que se parece al mío porque tiene la esperanza interminable y donde el idioma de infancia es un secreto entre los dos, entre élla y él o entre el mío y yo. Se fue, dicen, al reino del revés, y dicen también que va montada en caballos de ajedrez.

Me refiero a ella, la que nos contó todos esos cuentos, la que se imaginó todas esas canciones para quedarse en nuestro imaginario y en nuestros corazones, en los de otros niños, de otras madres, de millones de nietos, incluso en los de aquellos a los que aun les buscan sus abuelos, acompañados de sus canciones, las de ella, en ese país en el que "la autora se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un país jardín de infantes", en el que "la autora está muy cansada...por compartir el peso de la frustración generalizada, porque es célula de todo un organismo social y no aislada partícula, porque más que la imagen del país en el exterior le importa y duele el cuerpo de ese país por dentro. Y porque no es una revolucionaria, pero está muy cansada, no se exilia sino que se va a llorar sentada en el cordón de la vereda con un único consuelo, el de los zonzos" y que dice que "todos tenemos el lápiz roto y una descomunal goma de borrar ya incrustada en el cerebro. Pataleamos y lloramos hasta formar un inmenso río de mocos que va a dar a la mar de lágrimas y sangre que supimos conseguir en esta castigadora tierra"

Y porque eso le dolió siempre con la misma intensidad que amó contar canciones y cantarlas, es que decidió irse en el verano cuando las flores celestes se hacen presentes para reírse con las cosquillas que le hace ahora el viento a ella y no al jacarandá...

Recordémosla, mis niñas, en sus canciones y poemas, en sus historias...en su voz.

Muchos besos para ambas,

mamá


Serenata para la tierra de uno

Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.



La Pena De Muerte

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.
Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.
A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas


Canción del caminante

Porque el camino es árido y desalienta.
Porque tenemos miedo de andar a tientas
Porque esperando a solas poco se alcanza
Valen mas los temores que una esperanza

Dame la mano y vamos ya,
dame la mano y vamos ya.

Si por delicadeza perdí mi vida
Quiero ganar la tuya por decidida.
Porque el silencio es cruel peligroso el viaje
Yo te doy mi canción tu me das coraje.

Dame la mano y vamos ya,
dame la mano y vamos ya.

Animo nos daremos a cada paso
Animo compartiendo la sed y el vaso
Animo que aunque hayamos envejecido
Siempre el dolor parece recién nacido.

Dame la mano y vamos ya,
dame la mano y vamos ya.

Porque la vida es poca la muerte mucha
Porque no hay guerra pero sigue la lucha
Siempre nos separaron los que dominan
Pero sabemos que hoy eso se termina.

Dame la mano y vamos ya,
dame la mano y vamos ya.

Como la cigarra

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aqui
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y volví cantando.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.


Orquesta De Señoritas

En sus mármoles y sus bronces
parecía la Chacarita
aquel viejo café del Once
con orquesta de señoritas.

Allá íbamos muchas tardes
una barra de juvenilia
a escucharlas desde el oscuro
reservado para familias.

En su palco las señoritas
repetían con todo esmero
pasodobles y rancheritas
que no daban para el puchero.

Eran rubias, llevaban flores
en el pelo y en la cintura.
Se movían como muñecas
con tristísima compostura.

Nadie supo de qué naufragio
las salvaba el conservatorio
para así ganarse la vida
de lloronas en un velorio.

Una noche se hicieron humo
de su palco descolorido
y tomaron, violín en bolsa,
un tranvía para el olvido.


Canción De Cuna Para Un Gobernante

Duerme tranquilamente que viene un sable
a vigilar tu sueño de gobernante.

América te acuna como una madre
con un brazo de rabia y otro de sangre.

Duerme con aspavientos, duerme y no mandes
que ya te están velando los estudiantes.

Duerme mientras arriba lloran las aves
y el lucero trabaja para la cárcel.

Hombres, niños, mujeres, es decir: nadie,
parece que no quieren que tú descanses.

Rozan con penas chicas tu sueño grande.
Cuando no piden casas, pretenden panes.

Gritan junto a tu cuna.
No te levantes aunque su grito diga: «Oíd, mortales».

Duermete oficialmente, sin preocuparte,
que sólo algunas piedras son responsables.

Que ya te están velando los estudiantes
y los lirios del campo no tienen hambre.

Y el lucero trabaja para la cárcel.



Balada Del Tiempo Perdido

“Yo dormía pero mi corazón velaba…”
Cantares

Como a sus vanas hojas
el tiempo me perdía.
Clavada a la madera de otro sueño
volaban sobre mí noches y días.

Poblándome de una
nostalgia distraída,
la tierra, el mar, me entraban en los ojos
y por ociosas lágrimas salían.

Cuántos papeles ciegos
en la tarde vacía.
Qué multitud de imágenes miradas
como a través de una mortal llovizna.

Entorpecidas sombras
en vez de manos mías,
de tanto enajenarse en los espejos,
todo lo que tocaba se moría.

Memorias y esperanzas
callaban su agonía:
un porfiado presente demoraba
siempre las mismas ramas amarillas.

Qué tiempo sin sentido
el que mi amor perdía.
Qué lamentable primavera inútil
haciendo en vano flores que se olvidan.

Pero mi corazón
velaba y no sabía.
Recuperada su pasión secreta
ahora enamorado resucita.

Y el tiempo que hoy me guarda
entre sus hojas vivas
es un tiempo feliz desde hace tantos
sueños que nacerán en la vigilia.


"Una noche, cuando están cada uno guardado en su silencio, suena de pronto un piano y se estremecen porque no es sonido de victrola, es un piano real tocado por dedos humanos, para colmo dedos virtuosos. Es el Estudio No 12 en do menor opus 10 de Chopin, dice Laura que para algo es mayor. María aprovecha el trance catatónico en que todos se han sumido y escapa a la calle para averiguar la procedencia del hechizo, el manantial en el páramo. Corre, da vuelta la esquina porque intuye que hay una cosa que nadie puede recuperar jamás: el no haber escapado de su casa (Miguel Hernández) y cree cuerpear distancias y peripecias, pero apenas ha dado vuelta a la esquina cuando llega a destino. Una casa hasta ayer deshabitada, de donde mana el río sonor y supone que una pianola loca se ha puesto a tocar sola o que un fantasma regresa del mundo de los abuelos muertos, porque nadie les comentó la mudanza de nuevos vecinos. Se desploma en el umbral mientras el Estudio recomienza una y otra vez, como un río, sí, pero un río de ida y vuelta, y al fin se disuelve en una escala y se funde con el silencio. María pasa largo rato fuera del tiempo hasta que imoniendo la curiosidad sobre la timidez o el temor, da tres fuertes golpes con el llamador de bronce, haciendo temblar la puerta destartalada.
Un aparecido poco más alto que ella le abre, portador de un farol que lo maquilla de sombras adustas que no pueden borrarle una sonrisa, Dios mío, una primera sonrisa como no vio jamás en un chico desconocido, y María se queda paralizada y muda y entonces el chico se señala y dice su nombre, algo así como Bodo. Ella a la vez se lleva el dedo al pecho y dice María, y el muchacho repite su nombre y con un ademán de gnomo le invita a entrar y no finge aires de sheriff ni torvedades de malevo precoz para impresionarla, y está vestido como los chicos de algunos libros o figurines viejos: pantalones demasiado cortos para su pubertad, botines que le recuerdan a los de Bernabó Dino, igual que la cabeza semirrapada, pero es justamente su contrafigura, no va a dar un topetazo ni un puntapié, le tiende la mano formalmente y no deja de reír y hablar en su indescifrable esperanto. Avanzan por el zaguán de paredes carcomidas donde asoman musgos y yuyos, arriban a una sala desnuda, amoblada sólo por una balumba de cajas, baúles, viruta de embalaje, maletas, ropas, restos de comida sobre papeles de diario.

De espaldas, sentado a un piano vertical, un hombre se vuelve y también saluda, como si la esperara; Bodo le explica algo ¿qué le explica? Es un hombre viejísimo, cubierto de arrugas, quizás un náufrago que ha pasado mucho tiempo en el agua aferrado al piano en medio del oleaje. Con un poco de esfuerzo puede parecerse a Leopoldo Stokowsky en "Cien Hombres y una Muchacha" aunque no vista el frac indispensable para la música clásica, sino un pantalón arratonado, con los tiradores flojos sobre una camisa indefinida. ¡Europa no nos manda a sus príncipes! El hombre le da la mano, se señala a sí mismo y dice professore, y para confirmar el título acaricia el teclado. María lo mira mejor y repara en que se va desarrugando o no es tan viejo, piensa que después de una imaginable odisea, pronto va a recuperar la tersura, no es posible que se aje como su padre. El professore y Bodo le hacen señas para que se acomode y María se sienta sobre un baúl en cuyas etiquetas procura descrifrar toponimias aprendidas en la filatelia, recupera su habilidad para jugar al oficio mudo, tan bien como con la familia checoeslovaca, esos Miroslav que se fueron al campo. Le cuenta avergonzada que no sabe tocar el piano y le calla que su hermana es casi una profesora como él, pero cuando irrumpe un Bodo bis se arrepiente de su mezquindad"

(de "Novios de Antaño")

lunes, 15 de noviembre de 2010

sábado, 13 de noviembre de 2010

en compañía de los árboles


originally uploaded by dibufoto / francisca de la torre.



originally uploaded by dibufoto / francisca de la torre.


cuando la gravedad se fue a dar un paseo aprovechó para, a la vuelta de la rueda, jugar al ritmo del baile, en las alturas, con los árboles.

viernes, 22 de octubre de 2010

jueves, 21 de octubre de 2010

domingo, 17 de octubre de 2010

cuando la vida...


cuando la vida se permite cruzar los brazos en un gesto de descanso necesario...

domingo, 5 de septiembre de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

ese mar


veleros, originally uploaded by dibufoto / francisca de la torre.



no digas nada, guarda silencio mientras el canto de las olas acompaña. No, no digas nada, sólo siente el aire marino y la profunda voz del mar que habla. Déjate llevar, piérdete en el balanceo de la noche; vamos...